ENTRE AMARILLO Y NARANJA

Cuando el atardecer se torna entre amarillo y naranja, las voces de los niños se dispersan para observar con detenimiento lo que en el cielo está pasando, dejando entre dicho, la curiosidad que sus ojos reflejan. Los unos se miran a los otros para confirmar que en realidad está sucediendo y comentando con palabras de asombro, atraen a más de uno para fijar su mirada en el firmamento.